Los encantos de la mesa
Mi paso por la escuela, fue toda una aventura lo más atípica. Una mezcla de experiencias y de sabores gastronómicos.
El gran trabajo de la responsabilidad. Tiempo de preparar todo un ritual para reunir todos los ingredientes, dar un buen toque al plato preferido.
Los libros de lectura, los tebeos, y cómics como manual de trabajo. Son los escenarios de la vida.
En cambio, no hay que olvidar las ausencias en clase. Un pensamiento abstracto, no sabemos si de huelga, de desgana o un pensamiento libre de sobrecarga.
Pensar en los búhos, era un buen mecanismo de desconectar del humo del tiempo, las letras y números no eran contaminantes. Pero la idea no era esta, sino preparar los mejores ingredientes, cocinar bien, preparar un buen plato. El fin propuesto era deleitar a mi estimada amiga Esther, que tiene intención de visitarme en el mes de mayo. Tengo intención de sorprender, cómo en alguna ocasión lo hizo ella, con ese maravilloso libro, que aún hoy me encanta leer. Su sensibilidad para narrar paisajes maravillosos, mundos fantásticos, llenos de amor y de sensibilidad.
Mi círculo social, no para de decirme, que estás preparando, qué te ocurre, hace días que no te vemos, que no hablamos, ni gastas bromas. Algo que les sorprende ya que mi sensación es que estoy en otra etapa de mi vida, pero no lo entienden.
En cambio, les transmito tranquilidad que estoy leyendo mucho, por encontrar un buen libro, que pueda despertar mi interés.
Mi máxima preocupación, es quedar muy bien.
Mi exigencia no era tanto buscar los mejores ingredientes. Sino explicar por qué he escogido esos y no otros. Me da qué pensar en este menú, y no caigo en el tiempo que voy a tener que dedicar.
Sin más preámbulo me pongo manos a la obra, mochila en mano, libreta de hojas a cuadros y bolígrafo azul.
Oh, no! Esto no marcha!, ni de color azul, ni negro. No puedo concentrarme un momento para escribir.
Este gato se ́ha comido mi pluma favorita, este gato tiene un comportamiento algo extraño y no sé cuál puede ser divertido.
y, qué decir de la vianda que preparé ayer. Todo un manjar, sorprendido estoy de mi faceta culinaria. Sorprende que tenga esta nos sorprende porque realmente me habías avisado. Nunca había visto a mi abuela. Mis tías a mi madre cocinar y bueno con ella puse.
Mientras tanto, coger un libro era una cosa extraña. aunque hostil “las aventuras de tintín” o de Tom Sawyer. Uno de cantos, libros y lectura que andaba por casa. Cogí eso por simpatía simplemente a los dos personajes Cerca de personalidad en aquellos en la infancia Alguna travesura paseaba por allí.
Quiero decir extraño por decirlo de alguna manera. Tampoco pretendo excusarme por mantenerme callado algo que era mantener la tensión de concentración en ciertas cosas que me llamaban la atención, pero médicamente había algo que me que me decía vamos a sacar aquello que se nos pasa por la cabeza. Todo un detalle, ¡qué gran momento el silencio! Este no era el caso, poner sobre la mesa, un plato exquisito.
Conseguí que ese libro despertara cierto interés. Realmente no recuerdo los motivos eran varios sino un momento de fraternidad con con con los amigos del barrio. Los niños que lo que pasará aventura historias nos encontramos en día a día diario de los acontecimientos.
, quizá un libro divertido, espléndido, ameno de leer, de Darwin, con una lectura Fácil de leer, y comprender“la conducta de los animales”. Un diccionario de conductas, comportamientos curiosos.
Un libro lleno de anécdotas, y aventuras de animales.
Mientras voy ojeando los capítulos, me voy introduciendo en un mundo lleno de comportamientos extraños, típicos de seres con semblante humano, extraño, cotidiano y a la vez extraño.
Desde la atracción e interés entre la hembra y el macho por aparearse con el sexo opuesto, o por coincidencia sin ser opuesto, simplemente atracción sexual.
La astucia por alcanzar lo difícil, lo complejo, lo más cerca o lejos, y ésta al ofrecer un acercamiento hacia el macho. Un código de apareamiento tradicional, nada diferente al humano.
Otro libro con letra times y cursiva tamaño 12, me deja boquiabierto, me meto en ambientes y experiencias próximas y típicas de una edad joven y con pensamiento aventurero, cierta actitud picaresca.
Desde este momento, empiezo a acercarme a la cocina y ese olor a comida, una variedad de platos, aún en la indecisión de cual sorprender al lector. Algo difícil, sorprender y dificultad al llegada al pensamiento del lector, sobre todo si pudiera ser de su interés.
Por un momento me viene a la memoria, mi tierra natal, mi primer bocadillo después de salir del colegio. Las costumbres de la familia inmigrante de contraste de las dos culturas incidente y la la externa. Por lo que hago la convivencia de la familia, almirante cultural, familia numerosa y las dificultades que conlleva.
El parque del barrio, un pequeño riachuelo. La montaña de pinares, Las Castillas.
El pueblo donde crecí, en plena naturaleza, unos años más tarde ya todo había cambiado, desaparecen los verdes pinares dónde solíamos jugar, fumarnos nuestro primer cigarrillo, dedicar su tiempo a ese momento de libertad, momento de libertad, y desafiando a lo prohibido.
Grandes construcciones de chalets o casas con grandes extensiones y portones para coches.
Mi lugar preferido, la pradera llana. Rodeados de pinares, arbustos, zarzas, y hierbas, que hacen un paisaje natural, cómodo para estar en él.
El color verde de las hojas desprende frescura, y aroma a la tierra. Por el momento tengo del tiempo hace ya unas décadas atrás donde aquellas familias y décimas municipio habitaban esa zona y que que cómo se desarrollaba el día día de de vecinos, en aquel tiempo.
Un espacio donde los vecinos, chicos y chicas jugaban, transcurrían los momentos idílicos por el tiempo presente, mis entrañables e intensos momentos que ya no están, un charco de Chafarinas hechos.
Con cálidas miradas de septiembre, y sueños de abril, los inviernos oscuros, húmedos, niebla de todo tiempo.
Tiempo para vivir y contar con los amigos del barrio, pueblo para hacer de las nuestras.
Tema, por escribir en clase, conversa con la maestra Gisela, a la conversación después del martes.
Se trata de un viaje, el cual comienza, desde la experiencia humana, después de volátiles sonrisas. Momentos de gloria y aventura.
Sin desperdicio. No os podéis perder este momento tan ingenuo y divertido.
Un tiempo de aventuras, de experiencias ricas, conmovedoras.
Un trasiego de leyendas que no dejarán a nadie indiferente.
No sabemos si fue fruto de un meteorito, o de un calcetín que se cayó del tendedero de la vecina del cuarto. Una estrella en la noche de San Juan el 24 de junio de 1988. No recuerdo cómo fue aquí el acontecimiento, pero seguro y convencido que tenían una razón de ser un motivo donde se producían.
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