Entre rejas y estrellas memorias de un adolescente en el reformatorio
Durante años, guardé silencio sobre lo que viví en el reformatorio. Los recuerdos dolían, las cicatrices seguían ahí, y algunas noches, los fantasmas de aquellos días volvían a rondar mi mente. Pero con el tiempo, entendí que las historias no deben morir en el olvido, especialmente aquellas que nos hicieron quienes somos.
Estas páginas son un viaje a través de la rebeldía, el primer amor, la traición, la amistad que salva y los sueños que nos mantienen vivos incluso entre barrotes. También es un homenaje a los que se quedaron en el camino: a Luis, que no pudo soportar el peso de sus demonios; a Pablo, que me enseñó a reír en medio del caos; y a Maite, quien me mostró que incluso en los lugares más fríos, el calor humano puede florecer.
No escribo para buscar lástima ni redención, sino para dejar constancia de que, a veces, los finales felices no son perfectos, pero existen. Y que, contra todo pronóstico, un chico que creció entre rejas terminó encontrando su lugar en el mundo.
Que esta historia le sirva a alguien más como prueba de que la luz siempre encuentra una grieta por donde colarse.

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